jueves, 11 de abril de 2013

Él es tu refugio


Hoy quiero compartir contigo una lectura que me ayudó mucho en tiempos de angustia. En este texto siempre aterrizaba cuando sentía que la desesperación se apoderaba de mí. Se trata del Salmo 40, un texto que me enseñó sobre la importancia de confiarle mi vida a Dios y la esperanza de que con su ayuda saldría de esa situación. Lo encontré por casualidad en ese momento porque lo único que me mantenía en paz en ese entonces era buscar lecturas en la Biblia... ¡y me sirvió un montón!

Entre las múltiples cosas buenas que hoy puedo contar y que son evidencia de que Su mano estuvo sobre mi vida en esos momentos, está el haber puesto a personas en mi camino que me enseñaran que a través de Él iba a poder salir de ese hueco emocional en el que me encontraba. Ahora, considero que me llegó la hora de devolver ese bien que me hicieron y qué mejor manera que regalándote gotitas de lo que a mí me sirvió y que seguramente irá aclarando tu percepción de las cosas... 

A continuación te copio los tres primeros versos del salmo (puedes leerlo completo en tu biblia), pues la idea, por cuestión de aprovechar el tiempo que tienes, es que esto no se haga muy extenso y puedas y leer estos mensajes con detenimiento. Al final trataré de hacer una pequeña explicación de su significado para que puedas ver cuán ciertas son esas palabras que ahí se plasmaron...

40:1 Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
40:2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová.

Este salmo es una de las mejores muestras de que Dios es nuestra única esperanza y que está presto a ayudarnos, no sólo en los momentos difíciles sino que es fiel y siempre nos escucha. El texto lo escribió David en un momento de su vida donde parecía que no había salida, donde parecía que su vida se hundía en el lodo, en el salmo describe el impacto que las luchas y necesidades tuvieron sobre su estado anímico, sentimientos de dolor, de miedo, de inseguridad hacia lo que le esperaba más adelante... 

Si te fijas, en estos versos se ve una secuencia que nos muestra diferentes etapas del proceso de sanidad, al principio nos deja saber que está pasando por una situación difícil, pero que decide confiar en Dios para poder salir de ella. Luego, narra el favor de Dios en su vida ("se inclinó a mí..."). Cuando decides confiar en Él empiezas a ver todo más claro, empiezas a darte cuenta de que las situaciones que te agobian no son tan grandes, sino que hay un Dios que es más grande que ellas, que has estado triste simplemente porque le has permitido a tu mente jugar contigo, porque le has dado paso a que esas emociones nublen tu visión y te impidan ver la cantidad de cosas buenas que tienes delante de ti... Nunca permitas que las circunstancias empañen tu bendición, cuenta tus bendiciones y te darás cuenta de que son más que tus problemas.

Si te agarras de la mano de Dios y le permites dirigir tu vida, pronto verás que estarás caminando sobre suelo firme, tus caminos se van a enderezar, es decir, verás cómo poco a poco todo toma sentido en tu vida y también te darás cuenta de que cada cosa que sucedió tuvo un propósito... recuerda, TÚ no eres una casualidad y tu vida tiene un propósito (verso 2). Con esto no quiero decir que todas las cosas que nos pasan vienen de Dios, algunas son buscadas por nosotros mismos... pero sí, dentro de ese propósito de nuestra vida esas experiencias pueden ser utilizadas como enseñanzas.

Por último, y para no cansarte, en el verso 3, el salmista habla de que Dios puso en su boca cántico nuevo... ¿sabes qué quiere decir todo esto? que a medida de que veas cómo avanzas en el proceso, te darás cuenta de cómo cambian tus palabras, cómo empiezas a hablar diferente de esa misma situación que hoy te aflige, cómo las quejas se van de tu boca y empiezas a agradecer a Dios por haber sido librado. Empiezas a comprender el propósito de cada cosa que has vivido y llegará el momento en que le darás gracias a Dios y sonreirás porque lo que estarás viviendo será mucho mejor y más grande que lo que viviste antes.

Enséñame a perdonar




Estas lecturas están enfocadas en el PERDÓN, en buscar una salida a situaciones que causan dolor en nuestras vidas y en poder alcanzar la paz que anhela nuestro corazón. En ellas se vislumbran situaciones que pueden resultar familiares, pues nadie está exento del dolor, lo importante es levantarse y seguir confiando en que vienen tiempos mejores. Por ello, antes de iniciar cualquier proyecto, la mejor opción es ponernos en manos de Dios para que sea Él quien guíe el proceso. Es difícil aceptar algunas de las cosas que toca afrontar, sin embargo, de la mano del Padre podremos tener la seguridad de que saldremos victoriosos. 

Repite en tu corazón esta oración:


Señor Jesús, entra en mi vida y sana mi corazón. Hoy te lo entrego para que habites en él y lo cambies por uno nuevo. Saca de mi corazón todo pensamiento y sentimiento negativo. Llévate todo aquello que me daña y llénalo con tu paz y tu amor. Enséñame a perdonar, ahora es difícil y me cuesta, no quiero hacerlo porque en mí hay dolor, pero sé que Tú siempre perdonas mis faltas porque eres un Dios amoroso y misericordioso. 
Enséñame a confiar en ti y a entender que Tú eres más grande que cualquier problema. Regálame de tu paz para sobrellevar este proceso y salir de él victorioso. Llévame de la mano y no me sueltes. Sé que al final voy a sonreír.
Gracias Padre porque Tú me escuchas. Bendice mi vida. 
Bendito seas hoy y siempre, Amén.